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Estas inscripciones aparecidas en Italia en los últimos días, la han llevado a situaciones similares que se vivían durante la segunda guerra mundial. Aparecieron carteles por las calles de Roma con inscripciones claras que proponen boicotear a Israel y a todo integrante de la comunidad Judía.

En los mismos se puede ver a un joven palestino amordazado, una lista de comercios que pertenecen a comerciantes judíos. El texto explica que parte del dinero que ganan estos negocios va parar al gobierno israelí, que comprará armas para seguir masacrando a inocentes en Palestina.

Por esto, se propone boicotear a comercio o producto de la comunidad, para entorpecer las acciones repudiables de Israel, como una nación cuestionada en sus acciones.

Estos carteles que aparecieron durante el Shabat, una importante fecha para esta comunidad, causaron gran preocupación entre los comerciantes cuyos negocios aparecen en la lista.

Paralelamente se manifestó con una serie de mensajes negativos y amenazantes en las redes sociales, que han causado preocupación y zozobra entre los judíos que viven en Roma.

El alcalde de la ciudad, Ignazio Marino, expresó su desprecio por esta clase de manifestaciones, describiéndolas como gestos realizados por mentes vacías, mediante un lenguaje nazi-facista. Agregó que era un inaceptable bofetón a la dignidad y a los valores de todos los romanos.

La responsabilidad de las circunstancias

Estas manifestaciones en pleno siglo XXI, siguen siendo una preocupante tendencia en una sociedad de la que se espera que avance, dejando de lado las mezquindades como la discriminación.

Lo promotores de estos carteles, no han hecho más que aprovechar una serie de medidas repudiables, para reforzar las inclinaciones al odio y al desprecio por toda persona diferente.

Sin embargo, el ataque de Israel a Palestina, no hace más que brindar una excusa perfecta para este tipo de manifestaciones. Lejos de ser la nación elegida por Dios, como dice la Biblia, en la actualidad se comporta como un estado tan sanguinario como otros.

No obstante, no hay que hacer que en esta ecuación paguen justos por pecadores. El verdadero poder de esta nación, no proviene de comerciantes menores. Es una nación con poderosos aliados, que le permiten hacer lo que hace.

Si de verdad se debe detener esta masacre, los líderes del mundo deberían hacer oír su voz, y manifestar al menos que no están de acuerdo. Esos son los verdaderos pasos para el cambio. Esos en los que la política funciona como debería ser.