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El mundo está patas arriba. Ese no es el título de una mala película de amor, es una frase que refleja que a nuestro alrededor suceden cosas increíbles, en los lugares menos esperados, como en una cárcel por ejemplo. El penal de Lurigancho, está ubicado al Este de Lima, es el paraíso de los criminales que están dispuestos a perder su libertad, pero sin dejar de gozar de la noche y la diversión.

Dentro de la prisión se pueden encontrar cervezas, telefonía celular, televisores, piscina y hasta una ruidosa discoteca son algunos de los beneficios de este particular establecimiento penitenciario, informó “Panorama”, un programa televisivo que se emite en perú, ante los atónitos ojos del mundo, que no podían creerlo

La situación se hizo pública a raíz de la denuncia de un familiar de un preso, que filtró imágenes en las que se aprecia que los prisioneros del pabellón 11 A y 12 A celebrando una gran fiesta, digna de la celebración de fin de año de una gran empresa. El reportaje revela que los condenados tienen el aval del delegado de este penal, Esteban Quispe Tintaya, un expolicía condenado por secuestro, y que el director de la cárcel, Eduardo García de La Cruz, también está al corriente de estas irregularidades.

Ante estas revelaciones, el director general de la Policía, Luis Flores Goycochea, confirmó que el director del penal y todos los oficiales que trabajaban en el recinto han sido apartados de sus cargos. Las autoridades buscan devolver un poco de coherencia al lugar donde los presos deben cumplir condena y arrepentirse de sus crímenes.