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Los periodistas deben alertarse cuando escuchan la expresión off the record, probablemente lo siguiente que escuchará será de gran importancia para la otra persona. Muchas veces los entrevistados deciden confesar su verdadera opinión con el grabador apagado y pide por favor que se mantenga en reserva.

La lucha por ver quién publica primero y por lanzar la mejor noticia, lleva a algunos periodistas a romper la regla del off the record en lo que muchas veces terminan descuidando a su fuente. Luego de una actitud como esa, el vínculo se rompe y nunca más esa persona volverá a confiar en el periodista. Probablemente también otras posibles fuentes se enteren y tampoco confiarán. Es cuestión de poner en una balanza, lo ético y lo anti ético.

Lo que ocurre es que si se trata de un tema que es de importancia social o política, puede llegar a avalar la actitud del periodista de dar a conocer al entrevistado. Por ejemplo si se trata de algún tipo de crimen que pueda ayudar a una investigación policial.sin grabar

Los límites de ética están establecidos en formas distintas según el país que se encuentre. Existen mundialmente marcos legales que amparan -o no- a los periodistas en este tipo de acciones.

Precauciones ante el off the record

Una información en off, puede ser valiosa para reservarla, para seguir indagando y buscar fuentes dispuestas a declarar lo mismo, esa es una opción para cuidar a la fuente que quiere ser resguardada.

Porque claro, si se trata de un dato que incrimina a otra persona, quizás la fuente pida que lo publiques pero sin nombre, lo que a los efectos de una investigación periodística va a restarle valor al no tener una voz de respaldo.

Cualquier dato que consigas, tengas o no permiso de publicarlo tiene que ser chequeado con otra fuente. Eso se hace para no cometer errores y no caer en la idea de que porque una información es confidencial no puede ser mentira.

El on y off the record es un acuerdo conversado previamente con la fuente. Si comienzan un dialogo y esta persona dice datos muy valiosos pero luego pide confidencialidad es una buena manera de negociar para conseguir permiso para publicar.

Lo cierto es que en el mundo de hoy, nadie habla sin saber que sus palabras serán reproducidas por tanto la fuente tiene que hacerse responsable de eso también.

Existen casos de profesionales que han sido engañados por las fuentes, ya que estas pueden tener motivaciones para desinformar al periodista y en definitiva a la gente.