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¿Y tú, tienes cábalas? Comencemos aclarando para todos aquellos que aún no lo saben, que las cábalas son acciones que una persona toma como algo similar a un milagro, o a una acción que si alguna vez le trajo suerte, la volverá a repetir hasta el cansancio, con la intención de obtener siempre un resultado positivo. Por ejemplo siempre se supo que en el inmenso mundo del fútbol, varios jugadores tenían como cábala, usar siempre la misma ropa interior, ropa interior que sin dudas lo han ayudado en más de alguna oportunidad. Por este motivo, a continuación pasaremos a dejarte un imperdible vídeo en donde tendrás la oportunidad de descubrir las cábalas más extrañas en el mundo del fútbol. ¿Te lo vas a perder? El vídeo, aquí:

Así es con el tema de las cábalas… Por ejemplo hay personas que son cabuleras toda la vida y en todas las circunstancia de la vida, no solo en el fútbol. En esta redacción por ejemplo hay un compañero que ha ido a rendir examines todos los días de una semana, siempre vestido de la misma manera, exactamente con la misma indumentaria, ya que el día lunes le fue bien, intentó lo mismo para el día martes, y así fue que descubrió que su cábala era ir siempre con la misma vestimenta, cosa que realmente sucedió.

Sin embargo el tema de las cábalas, es sin dudas algo psicológico, y ya pasaremos a explicarte porque decimos esto: imagina que eres hincha del FC Barcelona, solo por dar un ejemplo, tú puedes tener una cábala que sigues porque sabe que muy pocas veces falla, ¿pero te has puesto a pensar cuántas personas hay en un estadio, y qué todas ellas tienen sus propias cábalas? así que a algunos, o muchos, las cábala les falla y a otros les sirve ¿nos explicamos? las cábalas son una maña que algunas personas tienen para tener fe en algo, para que ese “algo” haga algo mágico para que las cosas siempre terminen saliendo bien.

Y como los futbolistas son personas comunes y corriente como todos, ellos también tienen sus propias cábalas. El caso del portero Sergio Goycochea, reconoció después de varios años, que durante el mundial de Italia 90, comenzó a jugar con un par de guantes, y los mantuvo siempre hasta la mismísima final, que por desgracia (o por un error del árbitro) terminó perdiéndola.