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Luego de haber expresado preocupación por el resultado de las avanzadas sobre Irak, el presidente Barack Obama anunció que se habría roto el cerco yihasta en Irak. Esto permitió rescatar a miles de yazidíes aislados en los Montes Sinjar, que constituyen una minoría religiosa frente al estado islámico.

Hace una semana, el presidente norteamericano autorizo el envío de tropas a esta región, a pasar de haberlas retirado en su momento para cumplir con parte de sus promesas de campaña. Sin embargo, esta incursión se llevó a cabo con el fin de proteger a las minorías, al personal civil y militar en la zona, y proteger a los intereses de Estados Unidos en este territorio.

El control de las tropas norteamericanas en la región ha permitido el ingreso de la ayuda humanitaria para los refugiados y ha anulado la posibilidad de intensificar esta escalada.

Días atrás había declarado que los persistentes ataques habían entorpecido el movimiento del ejército del estado islámico, pero que no habían detenido. Pero actualmente, desde su casa de vacaciones de Martha’s Vinyard en Massachussets, pudo expresar con satisfacción que la operación ha salvado muchas vidas.

Es bastante controversial que un presidente que ganó el Premio Nobel de La Paz, movilice tropas a una zona de la que prometió retirarse. De hecho esto hizo, hasta la semana pasada.

Sin embargo, la situación ha cambiado desde que el EI tomó Quaraqosh, la que es una ciudad Cristiana y la presa irakí el Mosul. Esto les ha dado el control del agua y la energía eléctrica.

Además las familias cristianas comenzaron a sentirse amenazadas cuando comenzaron a marcar al N de nazareno en sus puertas. Era una situación tensa de la que no podían esperarse buenos resultados.

De todas maneras, si bien esta nueva invasión de Estados Unidos en Irak, no se produce por buscar armas de destrucción masiva. Esto podría ser el preludio de nuevos enfrentamientos. No debemos olvidar que detrás de todo esto el petróleo sigue siendo la principal causa de los problemas.